TraduccionCompleta
Hablaremos después acerca de la representación en hexámetros y de la comedia; hablemos ahora de la tragedia, retomando de lo dicho la definición de su esencia.
La tragedia es, pues, representación de una acción noble y completa, de magnitud determinada; con lenguaje adornado, distribuido por especies en sus partes; realizada por quienes actúan y no mediante relato; y que, por medio de la compasión y el temor, realiza la catarsis de tales pasiones.
Llamo lenguaje adornado al que tiene ritmo, armonía y canto; y \
Puesto que la representación se realiza actuando, primero y necesariamente una parte de la tragedia es el ornato del espectáculo; luego la melopeya y la elocución, pues en ellas se realiza la representación.
Llamo elocución a la composición misma de los versos, y melopeya a aquello cuya potencia es enteramente manifiesta.
Y puesto que es representación de una acción, y se ejecuta por algunos que actúan, a quienes es necesario ser de cierta cualidad según el carácter y el pensamiento (pues por estos decimos que las acciones son de cierta cualidad, [y dos son por naturaleza las causas de las acciones: el pensamiento y el carácter] y según estas todos aciertan o fracasan), la fábula [trama] es la representación de la acción;
pues llamo fábula a esto: la composición de los hechos; y [llamo] caracteres a aquello según lo cual decimos que los que actúan son de tal cualidad; y pensamiento, a aquello en lo que, hablando, demuestran algo o manifiestan una opinión.
Es necesidad, pues, que las partes de toda tragedia sean seis, según las cuales la tragedia es de tal cualidad: y estas son la fábula, los caracteres, la elocución, el pensamiento, el espectáculo y la melopeya.
En cuanto a los medios con los que imitan, son dos partes; en cuanto al modo como imitan, una; en cuanto a los objetos que imitan, tres; y aparte de estas, ninguna.
De estas especies, pues, se han servido no pocos de ellos, por así decirlo; pues toda [obra] tiene espectáculo, carácter, fábula, elocución, canto y pensamiento de igual modo.
por tanto, no actúan para imitar los caracteres, sino que incluyen los caracteres a causa de las acciones; de modo que los hechos y la fábula son el fin de la tragedia, y el fin es lo más importante de todo.
Además, sin acción no podría haber tragedia, pero sin caracteres sí podría haberla; pues las tragedias de la mayoría de los modernos carecen de carácter, y en general muchos poetas son tales, como también le ha pasado a Zeuxis frente a Polignoto entre los pintores; pues Polignoto es un buen pintor de caracteres, mientras que la pintura de Zeuxis no tiene ningún carácter.
Además, si uno coloca seguidas rhesis [discursos] caracterizadas y bien hechas en elocución y pensamiento, no hará lo que era la función de la tragedia, sino que lo hará mucho más la tragedia que, usando estos [elementos] de modo inferior, tenga fábula y estructuración de hechos.
Además de esto, los medios más importantes con los que la tragedia seduce el alma son partes de la fábula: las peripecias y los reconocimientos.
Además, es señal de esto que también los que empiezan a poetizar pueden acertar antes con la elocución y los caracteres que estructurar los hechos, como también casi todos los primeros poetas.
El principio, pues, y como si fuera el alma de la tragedia es la fábula, y en segundo lugar los caracteres (pues es algo parecido también en la pintura: si alguien untara con los más hermosos colores confusamente, no complacería de igual modo que habiendo dibujado una imagen en blanco y negro); y es representación de una acción y, a causa de esta, sobre todo de los que actúan.
Tercero el pensamiento: esto es el ser capaz de decir lo implicado y lo conveniente, lo cual en los discursos es obra de la política y la retórica; pues los antiguos hacían hablar políticamente, y los de ahora retóricamente.
Es carácter tal cosa que manifiesta la elección, cuál es [en situaciones donde no es evidente qué se elige o se evita]; por lo cual no tienen carácter los discursos en los que no hay absolutamente nada que el hablante elija o evite;
y pensamiento [hay] en los razonamientos en los que se demuestra que algo es o no es, o se afirma algo universalmente.
Cuarto, de los [medios] de palabra, la elocución; digo, como se ha dicho antes, que la elocución es la expresión mediante la denominación, lo cual tiene la misma potencia tanto en verso como en prosa.
De lo restante, la melopeya es el más importante de los aderezos, y el espectáculo es cosa que seduce el alma, pero es lo más ajeno al arte y lo menos propio de la poética; pues la fuerza de la tragedia existe también sin certamen y sin actores, y además, es más decisiva para la elaboración de los espectáculos la técnica del utilero que la de los poetas.